Presentando información, creando realidades.
Para muchos, hasta hace poco tiempo, realizar una presentación era una tarea asociada a dos cosas: ir agregando unas “láminas” (nombre que se hereda de las láminas de acetato de los recordados retroproyectores) con la información considerada importante, y los “bullets points” como elementos guías del texto. Siendo que una presentación era una actividad a veces complementaria que tenía como objetivo mostrar información, eso mismo: presentar cuadros, números, cifras y texto para constituirse como un agregado, algo así como documento proyectado en una pantalla, independientemente si se hablaba en una actividad de negocios, educativa o informativa, a la que en su construcción al final se le agregaba un poco de "decoración y color" resaltando con el "logo" en cada “lamina” para identificar.Desde hace cierto tiempo se han revelado una serie de nuevos conceptos basados en estudios sobre la manera como los componentes visuales y el orden de construir la secuencia de información potencian el mensaje en función a un objetivo determinado, que indican entre muchos otros hallazgos: que si pretendemos presentar en base a lograr objetivos particulares, en momento, audiencia y lugar, debemos primeramente tener presente que no es solo información lo que necesariamente debemos transmitir para que las personas interpreten y comprendan nuestro mensaje, y que dependiendo de la manera como mostremos la información y su secuencia en relación con la palabra y los componentes visuales, lograremos hacer llegar verdaderamente a la audiencia aquello que nos interesa y que los activa. Es algo muy común en otros ámbitos de la comunicación, al fin de cuentas una presentación es una acción de comunicación, ¿Porqué iba a ser diferente? ¿Porque tendría que depender solo de un PowerPoint? Somos nosotros los que presentamos
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