Con ustedes...
Al desarrollar nuestro trabajo de asesoría y coaching a ejecutivos, en las técnicas y métodos para el desarrollo de la comunicación directa, lo que conlleva en muchos casos a la creación de sus presentaciones empresariales y de negocios; frecuentemente nos encontramos ante un tema que se resume en estas preguntas: ¿Cuál es la diferencia entre una mala presentación y una buena presentación? o más bien ¿Cuál es el factor principal que separa una presentación exitosa de una que decepciona a la audiencia? Pues bien, la experiencia nos confirma una sola respuesta: El presentador es la diferencia.
Claro está, un buen presentador puede orientarse y formarse en el manejo de los componentes que activan y refuerzan su acción de presentar, entre otros: el manejo de la exposición, el tratamiento de la audiencia, la estrategia del mensaje, la calidad de su componente visual, el manejo de la secuencia expositiva, la sincronía oral-visual, la adaptación a las condiciones del momento y así una serie de elementos que dan soporte y refuerzan de manera notable el proceso de comunicación. Pero es solo el presentador con su actitud quien dispone de la capacidad de ser el director de su acción, de controlar los elementos que le permitan activar a la audiencia al hacer brillar su tema. Son mundos que se complementan necesariamente, el del presentador, con su actitud y técnica comunicacional, y el buen uso de las herramientas disponibles.

No hay comentarios:
Publicar un comentario